Día litúrgico: 29.º domingo del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Pedro de Alcántara
En el evangelio de esta fecha, unos enviados de los fariseos intentan poner a Jesús contra la pared con una pregunta sobre impuestos. Vale la pena detenerse en esa escena porque ahí se ve cómo responde la verdad cuando la acorralan con trampa.
Evangelio según San Mateo 22,15-21.
Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie.
Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?". Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?
Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto". Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Le respondieron: "Del César". Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".
Jesús desarma la trampa y devuelve a cada uno lo que le corresponde.
La escena tiene todo preparado para que Jesús caiga. Le mandan discípulos de los fariseos junto con unos herodianos, dos grupos que no se llevaban bien, y le hacen un cumplido que suena bien pero esconde el anzuelo: lo llaman sincero, dicen que no se fija en la categoría de nadie. Con esa alabanza lo empujan a responder sin salida sobre el impuesto al César. Si dice que sí, queda mal con su pueblo; si dice que no, queda como rebelde frente a Roma. Jesús no se deja llevar por el halago ni por el miedo. Los llama hipócritas y pide una moneda. La pregunta por la figura y la inscripción del denario hace que ellos mismos nombren al César. Entonces responde con una frase que no esquiva nada: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». No reparte el mundo en dos mitades, sino que pone el acento donde corresponde. La moneda lleva la imagen del emperador, y por eso se le devuelve. Pero la persona entera lleva la imagen de Dios, y esa no se le puede regatear a ningún poder. Para quien lee esto hoy, la trampa sigue teniendo forma parecida: preguntas que buscan dividirnos, lealtades que se pelean entre sí, cumplidos que esconden presión. Jesús invita a mirar de quién es la imagen que llevas tú. Pagar lo que toca a la vida pública es parte de vivir con otros, pero eso no agota lo que eres. Lo que Dios te reclama no es una moneda, es la vida entera, y eso se decide en lo concreto, en las deudas que sí importan.
Señor Jesús, tú conoces mis trampas y mis excusas. Enséñame a no esconderme detrás de las preguntas que me dividen. Ayúdame a dar a la vida pública lo que le corresponde sin olvidar que llevo tu imagen en mí. Que mi manera de decidir y de tratar a los demás muestre a quién pertenezco de verdad. Amén.
La Iglesia no reparte los pasajes al azar. Cada fecha del calendario litúrgico tiene su propia combinación de lecturas, y el evangelio que aparece en esta página es el que corresponde al día litúrgico que figura arriba. Por eso cambia de una fecha a otra, y por eso dos días seguidos pueden hablar de cosas muy distintas. Si lees este evangelio junto con la primera lectura y el salmo responsorial de la misma fecha, verás que los tres textos se iluminan entre sí: es la misma idea dicha primero por un profeta, después por un salmo y al final por Cristo.
Solicita una intención de misa
El evangelio de hoy, con la frase para recordarlo y la oración breve, está en la página del evangelio de hoy. Si buscas también la primera lectura y el salmo responsorial de esta misma fecha, entra en las lecturas del 18 de octubre de 2026. Y el comentario largo del pasaje, en la página del evangelio del día.
Unos enviados de los fariseos le preguntan a Jesús si está permitido pagar el impuesto al César. Él pide una moneda, pregunta de quién es la figura y responde que den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Jesús responde a los discípulos de los fariseos que fueron enviados con unos herodianos para tenderle una trampa. A ellos les dice que son hipócritas, porque lo halagan con palabras mientras buscan hacerlo caer con su pregunta sobre el impuesto.
Significa reconocer que la persona entera lleva la imagen de Dios y no se puede reducir a una moneda o a una lealtad política. Dar a Dios lo suyo es vivir con coherencia, sabiendo que ninguna autoridad humana agota lo que le debemos al Señor.
Puedes revisar dónde te dejas presionar por preguntas que solo buscan dividirte o por halagos que esconden interés. Antes de decidir, pregúntate de quién es la imagen que llevas y si tus cuentas con Dios están al día, sin usar la excusa de las obligaciones externas.
No separa del todo, porque sigue hablando de dar a Dios lo que le pertenece. Lo que hace es poner cada cosa en su lugar: la autoridad civil tiene su ámbito, pero no puede reclamar la persona entera. La fe no se encierra en un rincón, pero tampoco se confunde con el poder.
Otras fechas con el evangelio que se proclama en cada una y su meditación.
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El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Meditación y oración: Online Catholic Mass.
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