Evangelio del 3 de noviembre de 2026: San Lucas 14,15-24

Día litúrgico: Martes de la 31.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Ermengol de Urgel

Ayer2 de noviembre Hoy27 de octubre Mañana4 de noviembre

Jesús cuenta la historia de un banquete preparado con esmero al que los invitados van dando largas, uno tras otro, hasta que la mesa se llena con otra gente. Vale la pena detenerse porque esa excusa educada también aparece en nuestra propia agenda.

Texto del evangelio: San Lucas 14,15-24

Evangelio según San Lucas 14,15-24.

En aquel tiempo: Uno de los invitados le dijo: "¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!". Jesús le respondió: "Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente.

A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: 'Vengan, todo está preparado'. Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: 'Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes'.

El segundo dijo: 'He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes'. Y un tercero respondió: 'Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir'.

A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: 'Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos'.

Volvió el sirviente y dijo: 'Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar'. El señor le respondió: 'Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa.

Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena'".

La idea central de este evangelio

Dios no cancela su banquete por nuestras excusas: amplía la lista de invitados.

Meditación del evangelio del 3 de noviembre

La escena arranca con un comentario piadoso de un comensal que imagina la dicha de sentarse en el Reino. Jesús no lo contradice, pero responde con una parábola que incomoda: el banquete existe, está listo, y aun así los convidados encuentran razones razonables para no llegar. Uno compró un campo, otro unos bueyes, el tercero se casó. Nada malo en sí. El problema es que todo eso ocupa el lugar de la invitación. El dueño no se queda de brazos cruzados. Irritado, manda a su sirviente a las plazas y calles a traer a los pobres, los lisiados, los ciegos y los paralíticos. Y cuando todavía sobra sitio, insiste: «Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa». La mesa no queda vacía. Lo que cambia es quién se sienta a ella. Para quien lee esto un martes cualquiera, la parábola no apunta a los que rechazaron a Dios hace siglos, sino a la facilidad con que nosotros cambiamos una invitación por cualquier ocupación legítima. El campo, los bueyes y el matrimonio son la vida misma, y aun así pueden volverse excusa. La buena noticia es que el dueño sigue invitando, y su paciencia no depende de nuestras respuestas perfectas. Quizá hoy toque revisar qué excusa tenemos a mano y dejarla sonar menos convincente.

Oración para rezar este evangelio

Señor, tú preparas la mesa y yo tantas veces respondo con excusas razonables. Ayúdame a reconocer tu invitación por encima de mis ocupaciones y a no dejar para después lo que hoy me pides. Que no me quede fuera por mis propios pretextos, y que aprenda a sentarme a tu mesa con las manos vacías. Amén.

Cómo leer este evangelio en casa

  1. Busca un sitio tranquilo y deja el móvil boca abajo. Diez minutos bastan si no hay interrupciones.
  2. Lee el pasaje entero una vez, sin detenerte, para ver la escena completa.
  3. Vuelve a la frase que te haya llamado la atención y léela otra vez, despacio, en voz baja.
  4. Pregúntate dónde se parece esa escena a tu semana: una conversación pendiente, una decisión, alguien a quien no has llamado.
  5. Reza la oración de esta página y elige una cosa concreta que vas a hacer hoy con lo que has leído.

Por qué este evangelio se proclama en esta fecha

La Iglesia no reparte los pasajes al azar. Cada fecha del calendario litúrgico tiene su propia combinación de lecturas, y el evangelio que aparece en esta página es el que corresponde al día litúrgico que figura arriba. Por eso cambia de una fecha a otra, y por eso dos días seguidos pueden hablar de cosas muy distintas. Si lees este evangelio junto con la primera lectura y el salmo responsorial de la misma fecha, verás que los tres textos se iluminan entre sí: es la misma idea dicha primero por un profeta, después por un salmo y al final por Cristo.

Solicita una intención de misa

El evangelio de hoy, con la frase para recordarlo y la oración breve, está en la página del evangelio de hoy. Si buscas también la primera lectura y el salmo responsorial de esta misma fecha, entra en las lecturas del 3 de noviembre de 2026. Y el comentario largo del pasaje, en la página del evangelio del día.

Preguntas frecuentes sobre el evangelio del 3 de noviembre

¿Qué cuenta el evangelio de San Lucas 14,15-24 en pocas palabras?

Un hombre prepara un gran banquete e invita a varios, pero todos se excusan con compras o compromisos recientes. El dueño, molesto, manda traer a los pobres, lisiados, ciegos y paralíticos, y luego insiste a los que están por los caminos para que su casa se llene.

¿A quién le habla Jesús con esta parábola?

Le responde a un comensal que había bendecido a los que se sentarán en el Reino, y con él habla a los que se creen seguros de estar dentro. La parábola advierte a los invitados de siempre y abre la puerta a los que nadie esperaba en la mesa.

¿Qué significa la frase sobre los caminos y los cercos?

Significa que la casa del dueño tiene que llenarse y que la invitación se extiende más allá de los primeros convidados, hasta los lugares menos pensados. Nadie queda descartado de antemano, y la insistencia del señor muestra que su deseo de vernos en la mesa es más fuerte que nuestras negativas.

¿Qué puedo hacer hoy con este evangelio?

Puedes revisar qué excusa tienes a mano para no acercarte a Dios o a los demás, y nombrarla sin adornos. También puedes mirar quién suele quedar fuera de tu mesa y dar un paso concreto para acercarlo, aunque sea pequeño y sin ruido.

¿Por qué se enoja el dueño de la casa con los invitados?

No se enoja por un capricho, sino porque preparó todo y recibió excusas vacías. Su enojo muestra que la invitación era seria y que rechazarla tiene consecuencias. Aun así, su reacción no es cerrar la puerta, sino abrirla a otros para que la mesa no quede vacía.

Otros días cercanos

Otras fechas con el evangelio que se proclama en cada una y su meditación.

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El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Meditación y oración: Online Catholic Mass.

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