Lecturas del 26 de noviembre de 2026

Día litúrgico: Jueves de la 34.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Leonardo Puerto

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Hoy es jueves de la trigésima cuarta semana del Tiempo Ordinario, y la liturgia nos pone frente a dos anuncios de caída y de liberación: la caída de Babilonia en el Apocalipsis y el discurso de Jesús sobre Jerusalén en San Lucas. Son textos fuertes, de esos que no dejan indiferente a quien los escucha con atención. Nos invitan a mirar la historia con los ojos de Dios, sin miedo y con esperanza.

Primera lectura de hoy

Apocalipsis 18,1-2.21-23.19,1-3.9a.

Yo, Juan, vi que otro Angel descendía del cielo con gran poder, mientras la tierra se iluminaba con su resplandor. Y gritó con voz potente: "¡Ha caído, ha caído Babilonia, la grande! Se ha convertido en refugio de demonios, en guarida de toda clase de espíritus impuros y en nido de aves impuras y repugnantes.

Y un Angel poderoso tomó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo: "Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la gran Ciudad, y nunca más se la verá".

Ya no se escuchará dentro de ti el canto de los que tocan el arpa y de los músicos, de los flautistas y de los trompetistas; ya no se encontrarán artesanos de los diversos oficios, ni se escuchará el sonido de la rueda del molino.

No volverá a brillar la luz de la lámpara, ni tampoco se escuchará la voz de los recién casados. Porque tus comerciantes eran los grandes de la tierra, y con tus encantos sedujiste a todos los pueblos.

Después oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba: "¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos. El ha condenado a la famosa Prostituta que corrompía la tierra con su lujuria, y ha vengado en ella la sangre de sus servidores".

Y volvieron a decir: "¡Aleluya! La humareda de la Ciudad se eleva por los siglos de los siglos". Después el Angel me dijo: "Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero".

Salmo responsorial de hoy

Salmo 100(99),2.3.4.5.

Sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.

Evangelio de hoy

Evangelio según San Lucas 21,20-28.

Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.

Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.

Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.

Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.

Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.

Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación".

Reflexión del evangelio de hoy

El evangelio de hoy nos sitúa en un momento de crisis total: Jerusalén sitiada, gente que huye, familias destrozadas, señales en el cielo y miedo en la tierra. Jesús no endulza el panorama. Describe el desmoronamiento con imágenes duras, casi como un derrumbe que nadie puede detener. Pero en medio de ese cuadro aparece una indicación que cambia todo: «Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación». Esa es la clave. El mismo Jesús que anuncia la ruina pide levantar la cabeza. No se trata de negar el dolor ni de hacerse el distraído, sino de saber leer lo que pasa desde una promesa mayor. La liberación no llega después del derrumbe, llega a través de él. Y eso cambia la forma de estar en medio de las crisis. Quien lee este pasaje hoy puede reconocer sus propios sitios sitiados: relaciones que se rompen, seguridades que se caen, planes que se desmoronan. La tentación es mirar solo el suelo. Jesús pide otra postura: la cabeza levantada, porque el Hijo del hombre viene. No viene a maquillar el desastre, viene a rescatar a los suyos. La primera lectura refuerza esta idea con la caída de Babilonia, la ciudad que seduce y oprime. Dios no se queda de brazos cruzados ante la injusticia. El juicio existe, y también la liberación para quienes esperan en él.

Cómo vivir las lecturas de hoy

Hoy, cuando sientas miedo o veas algo que se derrumba a tu alrededor, detente un momento y levanta la cabeza. Mira hacia arriba, respira hondo y di en voz baja: «Señor, tú vienes a liberarme». Puedes hacerlo al empezar el día o al acostarte. No hace falta una oración larga. Basta con cambiar la postura del corazón: del suelo al cielo, del miedo a la confianza.

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Preguntas frecuentes sobre las lecturas de hoy

¿Qué dice el evangelio de hoy sobre Jerusalén?

Jesús anuncia que Jerusalén será sitiada por ejércitos y que su ruina está próxima. Pide a los que estén en Judea que huyan a las montañas y describe días de escarmiento. No es un anuncio para asustar, sino para que los discípulos sepan leer los signos y no se dejen sorprender sin esperanza.

¿Qué pide la primera lectura del Apocalipsis?

La primera lectura muestra la caída de Babilonia, la ciudad que sedujo a los pueblos con su comercio y su poder. Un ángel poderoso arroja una piedra al mar como señal de que esa caída es definitiva. El texto invita a no poner la confianza en los poderes que oprimen, porque Dios juzga con justicia.

¿Cuál es el salmo responsorial de hoy?

El salmo responsorial de hoy no aparece en los textos que tengo. Puedes consultarlo en tu misal o en la hoja de la celebración. Lo importante es unirlo a la reflexión del evangelio: la confianza en Dios que sostiene incluso cuando todo parece venirse abajo.

¿Cómo puedo orar con estas lecturas?

Puedes orar leyendo despacio el evangelio y deteniéndote en la frase «levanten la cabeza». Pregúntate qué situación te tiene mirando al suelo y ofrece esa situación a Dios. Termina pidiendo ánimo y confianza, no para negar el problema, sino para atravesarlo con la certeza de que la liberación viene de él.

¿Qué significa levantar la cabeza según este pasaje?

Levantar la cabeza no es ignorar el dolor ni fingir que no pasa nada. Es una postura de esperanza activa: reconocer que los astros se conmueven y que las crisis existen, pero saber que el Hijo del hombre viene con poder y gloria. Es mirar más allá del derrumbe y confiar en la promesa de liberación.

El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Reflexión y comentario: Online Catholic Mass.

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