Día litúrgico: Lunes de la 30.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San José Gregorio Hernández Cisneros
El evangelio de San Lucas 13,10-17 narra la curación de una mujer encorvada en una sinagoga en sábado, y la reacción de Jesús frente a quienes lo critican por sanar ese día. Vale la pena detenerse en esta escena porque muestra la libertad de Jesús para hacer el bien y la mirada compasiva hacia quien sufre desde hace años.
Evangelio según San Lucas 13,10-17.
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera.
Jesús, al verla, la llamó y le dijo: "Mujer, estás curada de tu enfermedad", y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: "Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado".
El Señor le respondió: "¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?".
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.
Jesús libera en sábado a una hija de Abraham encorvada por dieciocho años.
Un sábado, Jesús enseña en una sinagoga y ve a una mujer que lleva dieciocho años encorvada, sin poder enderezarse. No espera a que le pida nada: la llama, le impone las manos y la cura. Ella se endereza y glorifica a Dios. El jefe de la sinagoga se indigna porque Jesús ha curado en sábado y protesta ante la multitud. Jesús responde con fuerza: «¡Hipócritas!» Y les recuerda que cualquiera desata a su buey o asno en sábado para llevarlo a beber. Cuánto más esta mujer, hija de Abraham, aprisionada por Satanás durante dieciocho años, debía ser librada de sus cadenas en sábado. Sus adversarios quedan confundidos, pero la multitud se alegra por las maravillas que él hace. La escena nos muestra a un Jesús que no se deja encerrar por reglas que olvidan a las personas. Su prioridad es la dignidad de la mujer, postrada durante tanto tiempo. La ley del sábado estaba para dar vida, no para impedir el bien. Jesús ve el sufrimiento y actúa con compasión, sin calcular las consecuencias. Su gesto de imponer las manos y llamarla «Mujer» la saca del anonimato y la pone de pie. Para quien lee hoy, este pasaje invita a revisar si nuestras costumbres o normas nos impiden ayudar a quien lo necesita. También anima a quienes cargan años de dolor: Jesús sigue llamando y levantando. La reacción de la multitud, que se alegra, contrasta con la confusión de los adversarios. El bien siempre produce alegría en quien lo recibe y desconcierto en quien lo estorba.
Señor Jesús, tú que llamaste a la mujer encorvada y la enderezaste en sábado, mírame también a mí con compasión. Líbrame de las ataduras que me impiden caminar erguido y ayúdame a no poner obstáculos al bien que puedes hacer en otros. Que mi alegría sea la tuya al ver a los que sufren liberados. Amén.
La Iglesia no reparte los pasajes al azar. Cada fecha del calendario litúrgico tiene su propia combinación de lecturas, y el evangelio que aparece en esta página es el que corresponde al día litúrgico que figura arriba. Por eso cambia de una fecha a otra, y por eso dos días seguidos pueden hablar de cosas muy distintas. Si lees este evangelio junto con la primera lectura y el salmo responsorial de la misma fecha, verás que los tres textos se iluminan entre sí: es la misma idea dicha primero por un profeta, después por un salmo y al final por Cristo.
Solicita una intención de misa
El evangelio de hoy, con la frase para recordarlo y la oración breve, está en la página del evangelio de hoy. Si buscas también la primera lectura y el salmo responsorial de esta misma fecha, entra en las lecturas del 26 de octubre de 2026. Y el comentario largo del pasaje, en la página del evangelio del día.
Jesús cura en sábado a una mujer encorvada desde hacía dieciocho años. El jefe de la sinagoga se queja porque no era día de trabajo, y Jesús responde que es más importante liberar a una hija de Abraham que desatar a un animal para beber. La multitud se alegra.
Jesús habla primero a la mujer enferma, la llama y le dice que está curada. Luego se dirige al jefe de la sinagoga y a los que se indignaban, llamándolos hipócritas. También enseña a la multitud, que reacciona con alegría ante el milagro.
Significa que pertenecía al pueblo de la promesa, que era una creyente heredera de la fe de Abraham. Jesús usa esa expresión para subrayar su dignidad y mostrar que su liberación era una deuda de justicia, no un favor opcional en sábado.
Puedes revisar si alguna norma o costumbre te impide ayudar a alguien que lo necesita. También puedes llevar tu propio cansancio o enfermedad a la oración, confiando en que Jesús te llama y quiere levantarte. Y alegrarte por el bien que otros reciben.
Se enoja porque interpreta la ley del sábado de forma rígida: para él, curar era trabajar y estaba prohibido ese día. Jesús le muestra que la ley debe estar al servicio de la persona, y que socorrer a un necesitado nunca es una falta contra Dios.
Otras fechas con el evangelio que se proclama en cada una y su meditación.
Ver el archivo de evangelios por fecha
El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Meditación y oración: Online Catholic Mass.
🕯
Support Our Mission
Your donation helps us continue daily Mass and spiritual support worldwide.
♥ Donate NowEvery gift, large or small, makes a difference.