Día litúrgico: Lunes de la 30.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Jose Gregorio Hernandez Cisneros
La liturgia de este lunes nos reúne en torno a la Palabra. La primera lectura, de Efesios, nos pide una vida coherente con el amor que hemos recibido. El evangelio de San Lucas 13,10-17 nos muestra a Jesús que libera a una mujer encorvada en día sábado. Hoy también recordamos a San José Gregorio Hernández, médico y testigo de caridad.
Carta de San Pablo a los Efesios 4,32.5,1-8.
Hermanos: Sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo. Traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos.
Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios. En cuanto al pecado carnal y cualquier clase de impureza o avaricia, ni siquiera se los mencione entre ustedes, como conviene a los santos.
Lo mismo digo acerca de las obscenidades, de las malas conversaciones y de las bromas groseras: todo esto está fuera de lugar. Lo que deben hacer es dar gracias a Dios.
Y sépanlo bien: ni el hombre lujurioso, ni el impuro, ni el avaro -que es un idólatra- tendrán parte en la herencia del Reino de Cristo y de Dios. No se dejen engañar por falsas razones: todo eso atrae la ira de Dios sobre los que se resisten a obedecerle.
No se hagan cómplices de los que obran así! Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz.
Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.
Evangelio según San Lucas 13,10-17.
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera.
Jesús, al verla, la llamó y le dijo: "Mujer, estás curada de tu enfermedad", y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: "Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado".
El Señor le respondió: "¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?".
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.
El evangelio de San Lucas 13,10-17 nos presenta a Jesús enseñando en una sinagoga un sábado. Allí ve a una mujer encorvada desde hacía dieciocho años. No espera a que ella le pida; él toma la iniciativa, la llama y le dice: «Mujer, estás curada de tu enfermedad». Le impone las manos y ella se endereza y glorifica a Dios. El jefe de la sinagoga se indigna porque se ha curado en sábado. Jesús responde con una lógica sencilla: si ustedes desatan a su buey o asno para llevarlo a beber en sábado, ¿cuánto más esta hija de Abraham, atada por Satanás durante dieciocho años, no debía ser liberada en sábado? Sus adversarios quedan confundidos, pero la multitud se alegra por las maravillas que él hace. El detalle que llama la atención es la postura de la mujer: encorvada, incapaz de enderezarse. No solo sufre físicamente; su mirada está clavada en el suelo. Jesús no solo la cura, la devuelve a la dignidad de caminar erguida. Hay una liberación que va más allá del cuerpo: es la restauración de la persona entera. Para quien lee hoy, este pasaje invita a reconocer que Jesús sigue viendo y llamando a los que están postrados, incluso cuando no se atreven a pedir. También cuestiona las excusas religiosas que ponen normas por encima de la misericordia. El sábado era para el bien del hombre, no para esclavizarlo. La reacción de la multitud, que se alegra, contrasta con la confusión de los adversarios. Nos recuerda que la alegría brota cuando dejamos que Dios haga su obra sin ponerle horarios.
Hoy examina qué situaciones te tienen encorvado: preocupaciones, culpas, cansancio. Dedica unos minutos a repetir en tu corazón: «Mujer, estás curada de tu enfermedad», aplicándolo a tu propia necesidad. Luego, haz un gesto concreto de misericordia con alguien que esté postrado, sin esperar que te lo pida.
Solicita una intención de misa
Jesús cura a una mujer encorvada en sábado, lo que provoca la indignación del jefe de la sinagoga. Jesús defiende la misericordia sobre el rigor legal, recordando que también en sábado se desata a los animales para darles de beber. La dignidad de la persona está por encima de las normas rituales.
Pide ser buenos y compasivos, perdonarse mutuamente como Dios nos perdonó en Cristo, e imitar a Dios practicando el amor. También exhorta a evitar la impureza, la avaricia y las conversaciones groseras, dando gracias a Dios. Es una llamada a una vida coherente con la fe.
El salmo responsorial de este lunes de la trigésima semana del Tiempo Ordinario se toma del Salmo 1, que proclama dichoso al hombre que medita la ley del Señor día y noche, pues será como árbol plantado junto al agua, que da fruto a su tiempo.
Puedes orar pidiendo al Señor que te enderece en aquellas áreas donde te sientes encorvado por el pecado o la tristeza. También puedes dar gracias por su misericordia y pedir un corazón compasivo como el suyo, dispuesto a perdonar y a practicar el amor concreto.
Jesús ve a la mujer, la llama y le impone las manos antes de que ella pida ayuda. No espera súplicas: toma la iniciativa y la libera de su enfermedad. Además, la llama «hija de Abraham», reconociendo su dignidad como miembro del pueblo de Dios.
El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Reflexión y comentario: Online Catholic Mass.
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