Día litúrgico: Viernes de la 27.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San John Henry Newman
Jesús expulsa un demonio y la gente reacciona de dos maneras: unos lo acusan de actuar con poder diabólico y otros le piden una señal del cielo. Conviene detenerse aquí porque en esa escena se juega algo que también nos toca: cómo interpretamos lo bueno que vemos y qué lugar le damos a Dios en nuestra vida.
Evangelio según San Lucas 11,15-26.
Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".
Quien no está con Jesús se dispersa, y una casa vacía puede volver a llenarse de mal.
La escena es tensa. Jesús acaba de liberar a un hombre, y en vez de alegrarse, algunos buscan una explicación que lo desacredite. Dicen que expulsa demonios por el poder del príncipe de los demonios. Otros, con otra estrategia, le piden una señal del cielo. Jesús conoce lo que piensan y responde con lógica sencilla: un reino dividido se derrumba. Si Satanás pelea contra sí mismo, no dura. Y les lanza una pregunta que los deja al descubierto: si él actúa con poder diabólico, ¿con qué poder actúan los discípulos de ellos? Jesús no se queda en la defensa. Afirma que si expulsa los demonios «con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes». Ahí está el centro: lo que ocurre delante de ellos no es un truco, es el Reino que se acerca. Después habla del hombre fuerte que cuida su casa y del más fuerte que lo vence. Y advierte algo serio: el espíritu impuro puede volver a una casa barrida y ordenada, y si está vacía, se instala con otros peores. La liberación no basta si no se llena la vida de algo mejor. Para quien lee esto hoy, la pregunta es dónde pone su confianza y qué hace con el espacio que Dios le abre. No basta con dejar un vicio o una costumbre mala; hace falta recibir a quien da sentido. Jesús no busca espectadores neutrales: «El que no está conmigo, está contra mí». Su palabra invita a tomar posición, a reconocer su mano en lo bueno y a no dejar vacía la casa del corazón.
Señor Jesús, tú conoces mis pensamientos y ves lo que hay en mi corazón. No permitas que interprete tu bondad con desconfianza ni que deje vacía mi vida después de recibir tu ayuda. Llena mi casa con tu presencia, para que lo bueno que empiezas en mí no se pierda. Dame un corazón agradecido y firme, que sepa estar contigo y recoger contigo. Amén.
La Iglesia no reparte los pasajes al azar. Cada fecha del calendario litúrgico tiene su propia combinación de lecturas, y el evangelio que aparece en esta página es el que corresponde al día litúrgico que figura arriba. Por eso cambia de una fecha a otra, y por eso dos días seguidos pueden hablar de cosas muy distintas. Si lees este evangelio junto con la primera lectura y el salmo responsorial de la misma fecha, verás que los tres textos se iluminan entre sí: es la misma idea dicha primero por un profeta, después por un salmo y al final por Cristo.
Solicita una intención de misa
El evangelio de hoy, con la frase para recordarlo y la oración breve, está en la página del evangelio de hoy. Si buscas también la primera lectura y el salmo responsorial de esta misma fecha, entra en las lecturas del 9 de octubre de 2026. Y el comentario largo del pasaje, en la página del evangelio del día.
Cuenta que Jesús expulsa un demonio y algunos lo acusan de hacerlo con poder de Belzebul, mientras otros le piden una señal. Jesús responde que un reino dividido se arruina, que actúa con el dedo de Dios y que quien no está con él se dispersa. Luego advierte que un espíritu puede volver a una casa vacía.
Habla a la muchedumbre que presencia la expulsión del demonio y, de modo especial, a quienes lo acusan y lo ponen a prueba. También responde a los que lo escuchan con curiosidad. Su enseñanza alcanza a todo el que presencia una obra buena y debe decidir cómo interpretarla y qué postura tomar ante él.
Significa que la liberación del hombre no es un poder extraño ni diabólico, sino la acción directa de Dios. El dedo de Dios expresa su fuerza cercana y personal. Donde Jesús libera y sana, allí se hace presente el Reino, no como promesa lejana, sino como realidad que ya alcanza a las personas.
Puedes revisar dónde desconfías de lo bueno que Dios hace en otros y en ti. También puedes mirar qué espacios de tu vida quedaron ordenados pero vacíos, y llenarlos con oración, servicio y vida sacramental. Y tomar posición clara junto a Jesús, sin quedarte en una neutralidad que él mismo cuestiona.
Porque liberarse de algo malo no basta si la vida queda vacía. El espíritu impuro regresa y trae otros peores. La advertencia es que la conversión necesita contenido: la presencia de Dios, hábitos buenos y una comunidad que sostenga. Dejar un hueco sin llenarlo puede terminar en una situación peor que la inicial.
Otras fechas con el evangelio que se proclama en cada una y su meditación.
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El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Meditación y oración: Online Catholic Mass.
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