Evangelio del 22 de noviembre de 2026: San Mateo 25,31-46

Día litúrgico: Cristo Rey · Santo del día: Beata Ana Kolesárová

Ayer21 de noviembre Hoy27 de octubre Mañana23 de noviembre

Jesús describe la venida del Hijo del hombre en su gloria, cuando reúne a todas las naciones y separa a unos de otros como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Conviene detenerse en esta escena porque ahí se revela el criterio con el que el Rey juzga la vida de cada uno.

Texto del evangelio: San Mateo 25,31-46

Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.

Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?

¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.

Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.

Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.

Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

La idea central de este evangelio

Cada gesto de compasión con el más pequeño de sus hermanos es un gesto hecho al mismo Rey.

Meditación del evangelio del 22 de noviembre

La escena es solemne: el Hijo del hombre viene rodeado de ángeles y se sienta en su trono glorioso. Todas las naciones quedan reunidas delante de él y él separa, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, poniendo a unos a su derecha y a otros a su izquierda. Lo sorprendente es que el Rey no pregunta por títulos, apellidos ni logros. Pregunta por cosas muy concretas: hambre, sed, paso, desnudez, enfermedad, cárcel. Los de la derecha escuchan una invitación: «Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo». Y ellos se extrañan, porque no recuerdan haber visto al Rey en ninguna de esas situaciones. La respuesta de Jesús lo cambia todo: «cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo». El necesitado no es un intermediario lejano; es el mismo Rey que se esconde en él. Los de la izquierda tampoco lo sabían, y su omisión se vuelve una respuesta vacía. Para quien lee esto hoy, la escena no habla primero de un juicio futuro, sino de lo que hacemos con los ojos abiertos ahora. El hambriento puede estar en la casa de al lado, en el compañero de trabajo, en el que pide en la esquina. No hace falta hacer cosas enormes: dar de comer, dar de beber, alojar, vestir, visitar. El Rey se deja encontrar ahí, en lo pequeño y en lo concreto. La pregunta que queda no es si sabremos reconocerlo al final, sino si lo reconocemos hoy en quien tiene necesidad.

Oración para rezar este evangelio

Señor Jesús, Rey de la gloria, abre mis ojos para verte escondido en el hambriento, en el sediento, en el enfermo y en el que está solo. No dejes que pase de largo con excusas. Dame un corazón atento y manos disponibles para servirte en el más pequeño de mis hermanos, y así recibir un día tu Reino. Amén.

Cómo leer este evangelio en casa

  1. Busca un sitio tranquilo y deja el móvil boca abajo. Diez minutos bastan si no hay interrupciones.
  2. Lee el pasaje entero una vez, sin detenerte, para ver la escena completa.
  3. Vuelve a la frase que te haya llamado la atención y léela otra vez, despacio, en voz baja.
  4. Pregúntate dónde se parece esa escena a tu semana: una conversación pendiente, una decisión, alguien a quien no has llamado.
  5. Reza la oración de esta página y elige una cosa concreta que vas a hacer hoy con lo que has leído.

Por qué este evangelio se proclama en esta fecha

La Iglesia no reparte los pasajes al azar. Cada fecha del calendario litúrgico tiene su propia combinación de lecturas, y el evangelio que aparece en esta página es el que corresponde al día litúrgico que figura arriba. Por eso cambia de una fecha a otra, y por eso dos días seguidos pueden hablar de cosas muy distintas. Si lees este evangelio junto con la primera lectura y el salmo responsorial de la misma fecha, verás que los tres textos se iluminan entre sí: es la misma idea dicha primero por un profeta, después por un salmo y al final por Cristo.

Solicita una intención de misa

El evangelio de hoy, con la frase para recordarlo y la oración breve, está en la página del evangelio de hoy. Si buscas también la primera lectura y el salmo responsorial de esta misma fecha, entra en las lecturas del 22 de noviembre de 2026. Y el comentario largo del pasaje, en la página del evangelio del día.

Preguntas frecuentes sobre el evangelio del 22 de noviembre

¿Qué dice el evangelio de esta fecha en pocas palabras?

Cuenta que el Hijo del hombre vendrá en su gloria y reunirá a todas las naciones. Separará a unos de otros como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y reconocerá como hechos a él mismo los gestos de compasión que se hicieron con los más pequeños.

¿A quién le habla Jesús en este pasaje?

Jesús habla a sus discípulos, pero la escena abarca a todas las naciones reunidas ante su trono. Por eso el pasaje interpela a cualquier persona, creyente o no, porque todos comparecen ante el mismo Rey y todos pueden reconocerlo en los necesitados.

¿Qué significa que lo hicieron conmigo?

Significa que el Rey se identifica con el más pequeño de sus hermanos. El hambriento, el sediento, el extranjero, el desnudo, el enfermo y el preso no son solo personas a las que ayudar: en ellos está presente el mismo Jesús, que recibe como propio lo que se les hace o se les deja de hacer.

¿Qué se puede hacer hoy con este evangelio?

Elegir un gesto concreto y pequeño: compartir comida, visitar a alguien enfermo, llamar a quien está solo, dar ropa o acompañar a un preso o a su familia. No se trata de hacer cosas grandes, sino de mirar a quien tenemos cerca y responder con hechos, sabiendo que en esa persona está el Rey.

¿El juicio del que habla el pasaje es solo para después de la muerte?

El texto habla de la venida final del Hijo del hombre, pero también ilumina el presente. Cada día tenemos ocasiones de servir o de omitir. Lo que hacemos ahora con los necesitados ya está diciendo algo de nuestra respuesta al Rey, y esa respuesta se manifestará plenamente cuando él venga en su gloria.

Otros días cercanos

Otras fechas con el evangelio que se proclama en cada una y su meditación.

Ver el archivo de evangelios por fecha

El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Meditación y oración: Online Catholic Mass.

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