Día litúrgico: Martes de la 34.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Andrés Dung-Loc
Jesús contempla el Templo de Jerusalén con sus discípulos y, ante la admiración por sus piedras, anuncia que todo será destruido. Conviene detenerse aquí porque esa advertencia nos enseña a no confundir la solidez de las cosas con la fidelidad de Dios.
Evangelio según San Lucas 21,5-11.
Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: "De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?". Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin". Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."
Jesús advierte que nada de este mundo es eterno y pide no dejarse engañar por falsas señales.
La escena arranca con gente admirando el Templo: piedras hermosas, ofrendas votivas, ese orgullo sano de mirar algo grande y sentirlo seguro. Jesús no se suma al elogio. Dice que todo eso caerá, que no quedará piedra sobre piedra. No lo dice para asustar, sino para descolocar: lo que parece definitivo también pasa. Los discípulos reaccionan como reaccionaríamos tú y yo: quieren fechas, señales, un calendario. Jesús no les da el dato que piden. Les da una alerta: «Tengan cuidado, no se dejen engañar». Habrá gente que use su nombre, que anuncie que el tiempo está cerca, y no hay que seguirlos. Tampoco hay que alarmarse con guerras y revoluciones: son parte del camino, pero no el final. La respuesta de Jesús no es un mapa del futuro, es una postura para el presente: atención, sobriedad, confianza. Para quien lee esto hoy, la pregunta no es cuándo termina todo, sino dónde tengo puesta mi seguridad. Si la apoyo en lo que se ve sólido, vivo con miedo a que se caiga. Jesús no promete que nada se derrumbe, promete que ninguna ruina tiene la última palabra. Eso cambia la manera de mirar las noticias, los planes, incluso nuestras propias pérdidas. El Templo cayó, y la fe siguió caminando.
Señor Jesús, tú conoces mi costumbre de aferrarme a lo que parece firme. Enséñame a mirar las cosas sin miedo y sin engaño, a no correr detrás de quienes anuncian fechas ni a alarmarme con cada noticia. Quiero sostener mi vida en ti, que permaneces cuando todo lo demás pasa. Amén.
La Iglesia no reparte los pasajes al azar. Cada fecha del calendario litúrgico tiene su propia combinación de lecturas, y el evangelio que aparece en esta página es el que corresponde al día litúrgico que figura arriba. Por eso cambia de una fecha a otra, y por eso dos días seguidos pueden hablar de cosas muy distintas. Si lees este evangelio junto con la primera lectura y el salmo responsorial de la misma fecha, verás que los tres textos se iluminan entre sí: es la misma idea dicha primero por un profeta, después por un salmo y al final por Cristo.
Solicita una intención de misa
El evangelio de hoy, con la frase para recordarlo y la oración breve, está en la página del evangelio de hoy. Si buscas también la primera lectura y el salmo responsorial de esta misma fecha, entra en las lecturas del 24 de noviembre de 2026. Y el comentario largo del pasaje, en la página del evangelio del día.
Jesús anuncia que el Templo será destruido y que habrá guerras, terremotos y hambres, pero pide a sus discípulos no dejarse engañar ni alarmarse, porque eso debe ocurrir antes del fin.
Habla a los discípulos que admiraban el Templo, y a través de ellos a quienes leemos el texto hoy. Les responde a su curiosidad por el futuro, pero sobre todo los prepara para vivir el presente con atención y confianza.
Significa que el Templo, con toda su belleza y su peso religioso, no es eterno. Jesús relativiza lo que parecía intocable y enseña que ninguna obra humana, por impresionante que sea, puede ocupar el lugar de Dios.
Revisar dónde tengo puesta mi seguridad. Puedes preguntarte qué cosas te dan miedo perder y ofrecérselas a Jesús, para no vivir pendiente de noticias alarmantes ni de quienes anuncian fechas, sino atento a lo que tienes delante.
No. Justamente evita dar fechas y advierte contra quienes dicen que el tiempo está cerca. Describe señales que acompañarán la historia, pero deja claro que el fin no llega tan pronto y que lo importante es no dejarse engañar.
Otras fechas con el evangelio que se proclama en cada una y su meditación.
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El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Meditación y oración: Online Catholic Mass.
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