Lecturas del 17 de noviembre de 2026

Día litúrgico: Martes de la 33.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Gregorio de Tours

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Martes de la 33.ª semana del Tiempo Ordinario. La liturgia nos pone frente a dos miradas que escudriñan el corazón: la del Señor que conoce nuestras obras en el Apocalipsis y la de Jesús que levanta los ojos hacia un hombre subido a un árbol. Hoy la Iglesia recuerda a San Gregorio de Tours.

Primera lectura de hoy

Apocalipsis 3,1-6.14-22.

Yo, Juan, oí al Señor que me decía: Escribe al Angel de la Iglesia de Sardes: «El que posee los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas, afirma: "Conozco tus obras: aparentemente vives, pero en realidad estás muerto.

Permanece alerta y reanima lo que todavía puedes rescatar de la muerte, porque veo que tu conducta no es perfecta delante de mi Dios. Recuerda cómo has recibido y escuchado la Palabra: consérvala fielmente y arrepiéntete. Porque si no vigilas, llegaré como un ladrón, y no sabrás a qué hora te sorprenderé.

Sin embargo, tienes todavía en Sardes algunas personas que no han manchado su ropa: ellas me acompañarán vestidas de blanco, porque lo han merecido. El vencedor recibirá una vestidura blanca, nunca borraré su nombre del Libro de la Vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y de sus Angeles".

El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias. Escribe al Angel de la Iglesia de Laodicea: "El que es el Amén, el Testigo fiel y verídico, el Principio de las obras de Dios, afirma: "Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!

Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. Tú andas diciendo: Soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

Por eso, te aconsejo: cómprame oro purificado en el fuego para enriquecerte, vestidos blancos para revestirte y cubrir tu vergonzosa desnudez, y un colirio para ungir tus ojos y recobrar la vista.

Yo corrijo y reprendo a los que amo. ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete! Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono". El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias.»

Salmo responsorial de hoy

Salmo 15(14),2-3ab.3cd-4ab.5.

El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.
El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
.
el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Señor.
el que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.

Evangelio de hoy

Evangelio según San Lucas 19,1-10.

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos. El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.

Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí. Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".

Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador". Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".

Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

Reflexión del evangelio de hoy

El evangelio de San Lucas 19,1-10 muestra a un hombre que quiere ver y termina siendo visto. Zaqueo es jefe de publicanos, rico, y la gente lo tiene por pecador. Su curiosidad lo lleva a subir a un sicomoro, un gesto casi infantil para alguien de su posición. Jesús no lo llama desde el juicio, lo llama por su nombre y se invita a su casa. Ahí está el detalle que descoloca: el Maestro no espera que Zaqueo se corrija primero. Se adelanta. La salvación entra en una casa que todos consideraban manchada. La reacción de Zaqueo no es un discurso piadoso sino una decisión concreta: devuelve, reparte, repara. Su alegría se vuelve generosidad. Y Jesús lo confirma: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa». La primera lectura, tomada del Apocalipsis, pone el contrapeso. A la Iglesia de Sardes le dice: «aparentemente vives, pero en realidad estás muerto». Hay una fe que se sostiene en apariencias y una fe que se deja mirar por Dios y cambia de rumbo. Las dos lecturas se iluminan: Zaqueo estaba espiritualmente dormido y despertó al oír su nombre; Sardes corre el riesgo de dormirse teniendo buena reputación. Para quien lee esto hoy, la pregunta es sencilla: ¿qué parte de mi vida necesita que Jesús levante los ojos y me llame por mi nombre? No se trata de tenerlo todo resuelto antes de recibirlo. Se trata de bajarse del árbol y abrir la puerta.

Cómo vivir las lecturas de hoy

Antes de dormir, haz un examen breve: nombra una sola actitud que hoy no estuvo a la altura del evangelio y una sola persona a la que puedas reparar algo esta semana. Reza con el nombre de esa persona, sin excusas, y pide a Jesús que entre en esa área concreta de tu vida como entró en casa de Zaqueo.

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Preguntas frecuentes sobre las lecturas de hoy

¿Qué dice el evangelio de hoy sobre Zaqueo?

San Lucas 19,1-10 presenta a Zaqueo como jefe de publicanos y rico, deseoso de ver a Jesús. Su baja estatura lo lleva a subir a un sicomoro. Jesús lo llama por su nombre y se aloja en su casa. Zaqueo responde dando la mitad de sus bienes a los pobres y reparando a quien perjudicó.

¿Qué pide la primera lectura a la Iglesia de Sardes?

El Apocalipsis le pide permanecer alerta, reanimar lo que está a punto de morir, recordar cómo recibió la Palabra y arrepentirse. Le advierte que si no vigila, el Señor llegará como un ladrón. También reconoce a unos pocos que no mancharon su ropa y promete al vencedor una vestidura blanca.

¿Cuál es el salmo responsorial de hoy?

El salmo responsorial de este martes de la 33.ª semana del Tiempo Ordinario no aparece en los textos que tengo a la mano. Puedes consultarlo en el misal o en el hoja de la celebración de tu parroquia y rezarlo junto con las dos lecturas del día.

¿Cómo orar con estas lecturas de hoy?

Empieza pidiendo al Espíritu que te muestre dónde vives de apariencias. Lee despacio el pasaje de Zaqueo y detente en la frase «baja pronto». Deja que Jesús te nombre. Luego responde con una decisión concreta de reparación o de limosna, y termina agradeciendo que vino a buscar lo que estaba perdido.

¿Qué gesto de Zaqueo llama la atención en el pasaje?

Llama la atención que sube a un árbol, algo impropio de un hombre rico y de autoridad. Ese gesto lo expone al ridículo ante la multitud. Pero su deseo de ver a Jesús pesa más que su imagen. Esa humildad es la puerta por la que entra la salvación en su casa ese día.

El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Reflexión y comentario: Online Catholic Mass.

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