Lecturas del 18 de noviembre de 2026

Día litúrgico: Miércoles de la 33.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: Mártires Salesas

Ayer17 de noviembre Hoy27 de octubre Mañana19 de noviembre

Miércoles de la 33.ª semana del Tiempo Ordinario, y la liturgia nos abre dos ventanas que se miran entre sí. El Apocalipsis nos lleva ante el trono del cielo, mientras el evangelio nos pone en la calle con una parábola sobre el dinero, el miedo y la confianza. Hoy la Iglesia recuerda también a los Mártires Salesas.

Primera lectura de hoy

Apocalipsis 4,1-11.

Yo, Juan tuve la siguiente visión: Había una puerta abierta en el cielo, y la voz que había escuchado antes, hablándome como una trompeta, me dijo: "Sube aquí, y te mostraré las cosas que deben suceder en seguida".

En ese mismo momento, fui arrebatado por el Espíritu y vi en el cielo un trono, en el cual alguien estaba sentado. El que estaba sentado tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de ágata. Rodeando el trono, vi un arco iris que tenía el aspecto de la esmeralda.

Y alrededor de él, había otros veinticuatro tronos, donde estaban sentados veinticuatro Ancianos, con túnicas blancas y coronas de oro en la cabeza. Del trono salían relámpagos, voces y truenos, y delante de él ardían siete lámparas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios.

Frente al trono, se extendía como un mar transparente semejante al cristal. En medio del trono y alrededor de él, había cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás.

El primer Ser Viviente era semejante a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía rostro humano; y el cuarto era semejante a un águila en pleno vuelo.

Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: "Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que vendrá".

Y cada vez que los Seres Vivientes daban gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro Ancianos se postraban ante él para adorarlo, y ponían sus coronas delante del trono, diciendo: "Tú eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder. Porque has creado todas las cosas: ellas existen y fueron creadas por tu voluntad".

Salmo responsorial de hoy

Salmo 150(149),1-2.3-4.5-6.

Alaben a Dios en su Santuario,
alábenlo en su poderoso firmamento;
Alábenlo por sus grandes proezas,
alábenlo por su inmensa grandeza,
Alábenlo con toques de trompeta,
alábenlo con el arpa y la cítara;
alábenlo con tambores y danzas,
alábenlo con laudes y flautas.
Alábenlo con platillos sonoros,
alábenlo con platillos vibrantes,
¡Que todos los seres vivientes
alaben al Señor!

Evangelio de hoy

Evangelio según San Lucas 19,11-28.

Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida.

Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: 'Háganlas producir hasta que yo vuelva'. Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'.

Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más'.

'Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'. Llegó el segundo y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más'.

A él también le dijo: 'Tú estarás al frente de cinco ciudades'. Llegó el otro y le dijo: 'Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.

Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'. El le respondió: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'.

Y dijo a los que estaban allí: 'Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más'. '¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!'. Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene.

En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia". Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.

Reflexión del evangelio de hoy

Jesús cuenta esta parábola porque la gente esperaba que el Reino apareciera de golpe, y él les enseña que entre la partida del rey y su regreso hay un tiempo que se nos entrega. Diez servidores reciben cien monedas cada uno. No se les pide un resultado espectacular, solo que las hagan producir. El detalle que más incomoda es el tercero: no roba, no gasta, no traiciona. Solo guarda el dinero en un pañuelo. Su problema no es la maldad, es el miedo: «tuve miedo de ti». Ese miedo lo paraliza y lo deja sin nada. Los otros dos no son héroes; simplemente se arriesgaron con lo que tenían. La parábola toca una fibra muy concreta: cuántas veces dejamos los dones recibidos envueltos en un pañuelo, por temor a equivocarnos, a que nos juzguen o a que no alcance. El rey no reparte premios por cantidad, sino por fidelidad en lo pequeño: «ya que has sido fiel en tan poca cosa». Y la primera lectura nos recuerda quién es ese rey que vuelve: alguien sentado en un trono rodeado de un arco iris como esmeralda, ante quien los ancianos se postran. No es un patrón caprichoso; es el Señor de la historia. Conocerlo así cambia el modo en que trabajamos, cuidamos a la familia o servimos en la parroquia. Lo que tenemos entre manos, aunque parezca poco, está llamado a dar fruto cuando se pone en juego con confianza.

Cómo vivir las lecturas de hoy

Antes de dormir, piensa en un don concreto que Dios te ha dado: un talento, un tiempo libre, una persona a tu cargo. Nombra el miedo que te impide usarlo y entrégalo en voz baja al Señor. Luego decide un paso pequeño para mañana: una llamada, una visita, una tarea que vienes posponiendo. Ofrécelo como esas cien monedas puestas a producir.

Solicita una intención de misa

Preguntas frecuentes sobre las lecturas de hoy

¿Qué enseña la parábola del evangelio de hoy sobre el miedo?

El tercer servidor no falla por maldad sino por miedo: guarda el dinero envuelto en un pañuelo porque teme al dueño. La parábola muestra que el miedo paraliza y nos deja sin fruto, mientras la confianza en el Señor nos mueve a poner en juego lo recibido.

¿Qué nos pide la primera lectura del Apocalipsis?

San Juan describe una puerta abierta en el cielo y un trono rodeado de un arco iris de esmeralda. La lectura nos invita a levantar la mirada y adorar: por encima de los relámpagos y los truenos de la historia hay alguien sentado en el trono, y los ancianos se postran ante él.

¿Cuál es el salmo responsorial de hoy?

El salmo de hoy proclama al Señor como rey de toda la tierra y llama a los pueblos a alegrarse y a rendirle honor. Se reza en sintonía con la primera lectura: el trono del cielo no es una escena lejana, es la certeza de que Dios sostiene la historia.

¿Cómo puedo orar con estas lecturas de hoy?

Siéntate un momento en silencio e imagina esa puerta abierta en el cielo. Reconoce que Dios está sentado en el trono y que tú estás ante él con tus miedos y tus dones. Después vuelve a la parábola y pregúntale qué monedas te ha dado y qué te impide ponerlas a producir.

¿Por qué el rey le quita las monedas al servidor que no ganó nada?

El texto no alaba la ambición, sino que señala la esterilidad de quien no arriesga nada por miedo. Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará aun lo que tiene. Es una advertencia seria: los dones de Dios no están hechos para quedarse guardados.

El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Reflexión y comentario: Online Catholic Mass.

🕯

Support Our Mission

Your donation helps us continue daily Mass and spiritual support worldwide.

♥ Donate Now

Every gift, large or small, makes a difference.