Evangelio del 20 de septiembre de 2026: San Mateo 20,1-16a

Día litúrgico: 25.º domingo del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Andrés Kim

Ayer19 de septiembre Hoy26 de octubre Mañana21 de septiembre

El evangelio de este domingo cuenta la parábola de los obreros de la viña, donde el dueño paga igual a todos aunque hayan trabajado horas distintas. Conviene detenerse en ella porque toca una fibra muy humana: nuestra idea de justicia y el modo en que miramos el éxito de los demás.

Texto del evangelio: San Mateo 20,1-16a

Evangelio según San Mateo 20,1-16a.

porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'. Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.

Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.

El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.

¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'. Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».

La idea central de este evangelio

Dios paga con generosidad y no con nuestra medida de méritos.

Meditación del evangelio del 20 de septiembre

Jesús presenta a un propietario que sale varias veces a contratar obreros para su viña. Al final del día, paga lo mismo a los que llegaron al amanecer que a los que llegaron al caer la tarde. Los primeros protestan porque esperaban más. El dueño responde a uno de ellos: «Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?». La queja no es por el salario acordado, sino por la bondad del dueño hacia los otros. La parábola no habla de salarios justos, sino del Reino. Dios no lleva cuentas como nosotros. Su generosidad desconcierta porque no se basa en el rendimiento, sino en su amor gratuito. Nosotros tendemos a medir a las personas por lo que producen o por lo que aguantan, y a veces hasta medimos a Dios con esa misma vara. El dueño de la viña recuerda que puede disponer de sus bienes y que su bondad no es una injusticia. Para quien lee esto hoy, la parábola invita a revisar la envidia y el resentimiento cuando otros reciben algo que no esperábamos. También consuela a quienes sienten que llegan tarde a la fe o a la vida: Dios no los trata como empleados de segunda. La frase final, «los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos», no es una amenaza, sino una advertencia para que no nos creamos con derechos adquiridos. La viña sigue abierta y el dueño sigue saliendo a buscar gente.

Oración para rezar este evangelio

Señor, tú sales a buscarnos a todas horas y pagas con generosidad, no con nuestra medida. Perdona cuando comparo y protesto por lo que otros reciben. Enséñame a mirar tu bondad sin envidia y a trabajar en tu viña con alegría, sabiendo que el salario es tu amor. Amén.

Cómo leer este evangelio en casa

  1. Busca un sitio tranquilo y deja el móvil boca abajo. Diez minutos bastan si no hay interrupciones.
  2. Lee el pasaje entero una vez, sin detenerte, para ver la escena completa.
  3. Vuelve a la frase que te haya llamado la atención y léela otra vez, despacio, en voz baja.
  4. Pregúntate dónde se parece esa escena a tu semana: una conversación pendiente, una decisión, alguien a quien no has llamado.
  5. Reza la oración de esta página y elige una cosa concreta que vas a hacer hoy con lo que has leído.

Por qué este evangelio se proclama en esta fecha

La Iglesia no reparte los pasajes al azar. Cada fecha del calendario litúrgico tiene su propia combinación de lecturas, y el evangelio que aparece en esta página es el que corresponde al día litúrgico que figura arriba. Por eso cambia de una fecha a otra, y por eso dos días seguidos pueden hablar de cosas muy distintas. Si lees este evangelio junto con la primera lectura y el salmo responsorial de la misma fecha, verás que los tres textos se iluminan entre sí: es la misma idea dicha primero por un profeta, después por un salmo y al final por Cristo.

Solicita una intención de misa

El evangelio de hoy, con la frase para recordarlo y la oración breve, está en la página del evangelio de hoy. Si buscas también la primera lectura y el salmo responsorial de esta misma fecha, entra en las lecturas del 20 de septiembre de 2026. Y el comentario largo del pasaje, en la página del evangelio del día.

Preguntas frecuentes sobre el evangelio del 20 de septiembre

¿Qué dice el evangelio de esta fecha en pocas palabras?

Jesús cuenta que un dueño contrata obreros a distintas horas y al final les paga a todos lo mismo. Los que trabajaron más protestan, pero el dueño defiende su derecho a ser generoso. La enseñanza es que Dios no paga según nuestros cálculos, sino según su bondad.

¿A quién le habla Jesús con esta parábola?

Jesús habla a sus discípulos y a quienes lo escuchan, pero la parábola se dirige especialmente a los que se creen con más derechos por su esfuerzo o su cumplimiento. También consuela a los que sienten que llegan tarde, porque el dueño sigue llamando a trabajar en su viña.

¿Qué significa que los últimos serán los primeros?

Significa que en el Reino de Dios no valen nuestras jerarquías de mérito. Los que parecen últimos o menos importantes pueden recibir el mismo amor de Dios que los que se creen primeros. Es una llamada a dejar la comparación y a confiar en la justicia misericordiosa del Padre.

¿Qué puedo hacer hoy al leer este evangelio?

Puedes revisar si sientes envidia cuando alguien recibe un bien que tú no tienes. También puedes agradecer que Dios no te trata según tus cálculos y responder a su llamada, aunque sientas que llegas tarde. La viña sigue abierta y el dueño sigue saliendo a buscar trabajadores.

¿Por qué protestan los obreros de la primera hora?

Protestan porque esperaban recibir más que los últimos, al ver que el dueño les dio lo mismo. Su queja no es por el trato acordado, sino porque les molesta la generosidad del dueño con los demás. La parábola muestra cómo la envidia puede cegarnos ante la bondad ajena.

Otros días cercanos

Otras fechas con el evangelio que se proclama en cada una y su meditación.

Ver el archivo de evangelios por fecha

El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Meditación y oración: Online Catholic Mass.

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