Día litúrgico: Martes de la 29.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: Santa María Bertila Boscardin
Hoy, martes de la vigésima novena semana del Tiempo Ordinario, la liturgia nos invita a meditar en la carta a los Efesios y en el evangelio de San Lucas. En ellos se nos muestra la reconciliación que Cristo realiza y la llamada a vivir en espera activa de su venida.
Carta de San Pablo a los Efesios 2,12-22.
Hermanos: Antes ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz; él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.
Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.
Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.
En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.
Salmo 85(84),9ab-10.11-12.13-14.
Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz,
Su salvación está muy cerca de sus fieles,
y la Gloria habitará en nuestra tierra.
El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra
y la Justicia mirará desde el cielo.
El mismo Señor nos dará sus bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de él,
y la Paz, sobre la huella de sus pasos.
Evangelio según San Lucas 12,35-38.
Jesús dijo a sus discípulos: "Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!"
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús enseñando a sus discípulos la actitud de vigilancia. Les dice: «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas». No se trata de una espera pasiva, sino de una preparación constante, con la túnica ceñida, lista para el servicio, y la lámpara encendida, símbolo de una fe viva. La imagen del señor que vuelve de una boda y encuentra a sus servidores velando es una invitación a la fidelidad en lo cotidiano. Lo sorprendente es que el señor mismo se pone a servir a quienes lo esperan. Esa inversión de roles nos habla del amor de Dios, que recompensa con creces nuestra pequeña fidelidad. La vida cristiana es, entonces, una espera confiada y activa, sabiendo que el encuentro con el Señor puede ocurrir en cualquier momento. No sabemos la hora, pero sí sabemos que Él viene, y que viene a servirnos, a hacernos partícipes de su mesa. La vigilancia no es miedo, sino amor que espera. Nos toca hoy revisar si nuestras lámparas están encendidas, si nuestra vida está orientada hacia ese encuentro. Las ocupaciones, las distracciones, pueden apagar la llama. Pero la promesa es clara: «¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!». Esa bienaventuranza está dirigida a nosotros, si perseveramos.
Hoy, antes de dormir, dedica unos minutos a examinar tu día: ¿estuviste atento a la presencia de Dios en los demás? Enciende una vela o una lámpara y rézale al Señor, pidiéndole que te mantenga despierto en la fe. Ofrécele tu descanso como un acto de confianza en su venida.
Solicita una intención de misa
Jesús pide a sus discípulos que estén preparados, con las lámparas encendidas, esperando el regreso de su señor. No es una espera pasiva, sino activa, con la túnica ceñida, listos para abrir la puerta apenas llegue y llame. La vigilancia es señal de amor y fidelidad.
San Pablo explica que Cristo derribó el muro de enemistad entre los pueblos y creó un solo Hombre nuevo, reconciliándolos con Dios por la cruz. Ahora todos tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu, formando un solo cuerpo. La paz es fruto de la sangre de Cristo.
Puedes orar pidiendo al Señor que mantenga encendida tu lámpara, y que te ayude a vivir reconciliado con los demás. Ofrece tu jornada como una espera activa, sabiendo que Cristo viene a servirte. Termina con un acto de confianza en su promesa de paz.
Es una imagen del amor incondicional de Dios. En la cultura de Jesús, el señor no servía a sus siervos; pero Él invierte los roles para mostrar que su recompensa supera toda expectativa. Quien espera con fidelidad será honrado por el mismo Dios, que se hace servidor.
El salmo responsorial de hoy es el Salmo 84, que proclama la cercanía de la salvación y la gloria que habitará en nuestra tierra. Nos invita a confiar en que la misericordia y la fidelidad de Dios se encuentran, preparando el camino para recibir al Señor con alegría.
El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Reflexión y comentario: Online Catholic Mass.
🕯
Support Our Mission
Your donation helps us continue daily Mass and spiritual support worldwide.
♥ Donate NowEvery gift — large or small — makes a difference.