Lecturas del 25 de octubre de 2026

Día litúrgico: 30.º domingo del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Mauro de Pécs

Celebramos el trigésimo domingo del Tiempo Ordinario. La liturgia nos presenta el corazón de la ley de Dios: el amor a Él y al prójimo. La primera lectura, del libro del Éxodo, insiste en la justicia con los más vulnerables, y el Evangelio según San Mateo 22,34-40 nos muestra a Jesús uniendo ambos mandamientos como el resumen de toda la Escritura.

Primera lectura de hoy

Libro del Exodo 22,20-26.

Éstas son las normas que el Señor dió a Moisés: No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. No harás daño a la viuda ni al huérfano.

Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor. Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedará viudas, y sus hijos huérfanos.

Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol, porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo.

Salmo responsorial de hoy

Salmo 18(17),2-3a.3bc-4.47.51a-51b.

Yo te amo, Señor, mi fuerza,
Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.
mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos.
¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
¡Glorificado sea el Dios de mi salvación !
El concede grandes victorias a su rey
y trata con fidelidad a su Ungido

Segunda lectura de hoy

Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,5c-10.

Hermanos: Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes. Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.

Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya. En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.

Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.

Evangelio de hoy

Evangelio según San Mateo 22,34-40.

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".

Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento.

El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

Reflexión del evangelio de hoy

En el Evangelio de hoy, un doctor de la Ley se acerca a Jesús para ponerlo a prueba. Le pregunta cuál es el mandamiento más grande. Jesús responde sin dudar: amar a Dios con todo el corazón, el alma y el espíritu. Pero añade algo que sorprende: el segundo es semejante al primero, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No se trata de dos amores separados; el amor a Dios se vuelve visible en el amor al prójimo. La pregunta del doctor buscaba una jerarquía, y Jesús le muestra que la ley entera se sostiene sobre estos dos amores inseparables. Llama la atención que Jesús no invente un mandamiento nuevo, sino que una dos textos que ya existían en la Escritura. Lo novedoso es ponerlos al mismo nivel y decir que de ellos dependen toda la Ley y los Profetas. Para quien lee hoy, esto significa que no basta con rezar o cumplir ritos si descuidamos a quienes tenemos cerca. El prójimo concreto, el que me molesta, el que necesita, se convierte en el lugar donde verifico mi amor a Dios. La primera lectura ya lo anunciaba: Dios escucha el clamor del oprimido y se pone de su lado. Amar a Dios con todo el corazón implica amar como Él ama, con justicia y compasión. No se puede separar la oración de la vida; la fe se juega en las relaciones cotidianas.

Cómo vivir las lecturas de hoy

Hoy elige a una persona concreta que te cueste amar: un familiar, un vecino, un compañero. Dedica unos minutos a orar por ella, pidiendo a Dios que te dé su mirada. Luego haz un gesto pequeño y real: una llamada, un mensaje, un favor. Ofrece ese gesto como tu manera de amar a Dios con todo el corazón.

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Preguntas frecuentes sobre las lecturas de hoy

¿Qué dice el evangelio de hoy sobre el mandamiento más grande?

Jesús responde que el primero es amar a Dios con todo el corazón, alma y espíritu. El segundo, semejante, es amar al prójimo como a ti mismo. De estos dos dependen toda la Ley y los Profetas. No los separa; los une como el centro de la vida cristiana.

¿Qué pide la primera lectura del libro del Éxodo?

Pide no maltratar al extranjero, no oprimir a la viuda ni al huérfano, no cobrar interés al pobre y devolver la prenda antes del anochecer. Dios escucha el clamor de los indefensos y se compromete a defenderlos. Es una llamada a la justicia concreta.

¿Cuál es el salmo responsorial de hoy?

El salmo responsorial de este domingo es el Salmo 17: «Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza». Expresa confianza en Dios como roca y refugio. Acompaña las lecturas invitándonos a amar a Dios que nos protege y escucha nuestro clamor.

¿Cómo puedo orar con estas lecturas hoy?

Puedes comenzar reconociendo a Dios como tu fortaleza, luego examinar tu corazón: ¿a quién no estás amando bien? Pídele al Señor que te enseñe a amar como Él. Termina ofreciéndole una intención concreta por esa persona que te cuesta amar.

¿Por qué Jesús une el amor a Dios con el amor al prójimo?

Porque no se puede amar a Dios a quien no vemos si no amamos al hermano a quien sí vemos. El amor al prójimo es la prueba concreta del amor a Dios. Jesús los hace inseparables: el uno verifica y sostiene al otro.

El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Reflexión y comentario: Online Catholic Mass.

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