Lecturas del 31 de octubre de 2026

Día litúrgico: Sábado de la 30.ª semana del Tiempo Ordinario · Santo del día: San Wolfgango de Ratisbona

Hoy es sábado de la trigésima semana del Tiempo Ordinario. La liturgia nos regala un contraste luminoso: Pablo, encadenado, escribe a los filipenses que Cristo es su vida y su muerte una ganancia; y Jesús, en la mesa de un fariseo, enseña con una parábola dónde ponerse cuando uno es invitado. Dos lecturas que hablan de la libertad interior y de la humildad verdadera.

Primera lectura de hoy

Carta de San Pablo a los Filipenses 1,18b-26.

Pero ¡qué importa! Después de todo, de una u otra manera, con sinceridad o sin ella, Cristo es anunciado, y de esto me alegro y me alegraré siempre. Porque sé que esto servirá para mi salvación, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo.

Así lo espero ansiosamente, y no seré defraudado. Al contrario, estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo.

Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir.

Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.

Tengo la plena convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que progresen y se alegren en la fe. De este modo, mi regreso y mi presencia entre ustedes les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús.

Salmo responsorial de hoy

Salmo 42(41),2.3.5bcd.

Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?
Me dejo llevar por la nostalgia:
¡cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios

Evangelio de hoy

Evangelio según San Lucas 14,1.7-11.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: "Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.

Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

Reflexión del evangelio de hoy

Jesús está en casa de uno de los principales fariseos. No lo invitan para escucharlo, sino para observarlo. Él, a su vez, observa a los invitados: buscan los primeros puestos. Entonces cuenta una parábola sencilla, casi de sentido común: si te sientas demasiado adelante, el anfitrión puede pedirte que te corras, y pasarás vergüenza. Mejor quedarse atrás y esperar que te llamen. La frase que cierra el pasaje es la clave: «el que se humilla será ensalzado». No es una técnica de autoayuda para caer bien. Es una ley del Reino. La humildad no es rebajarse por cálculo, sino dejar de disputar el primer lugar. Pablo lo vive en carne propia: preso, sin saber si vivirá o morirá, escribe que para él la vida es Cristo. No le preocupa el puesto, ni la fama, ni siquiera la supervivencia. Su único honor es que Cristo sea anunciado. Ahí está la libertad que da la humildad: cuando ya no necesitas el primer puesto, nadie te lo puede quitar. La mesa del fariseo se parece a nuestras mesas: reuniones familiares, trabajos, grupos de amigos, incluso la misma iglesia. Siempre hay un lugar que creemos merecer. Jesús no nos pide que nos escondamos ni que finjamos pequeñez. Nos pide que confiemos en el anfitrión, que es Dios. Él sabe nuestro nombre y nos llama cuando quiere. El que se humilla será ensalzado, no por los hombres, sino por el Padre que ve en lo secreto.

Cómo vivir las lecturas de hoy

Hoy, antes de entrar a cualquier conversación o reunión, haz una oración breve: «Señor, este lugar no es mío, es tuyo. Muéstrame dónde ponerme». Y durante el día, cede una vez el turno de hablar, el asiento cómodo o el crédito de algo que hiciste. Hazlo sin que nadie lo note. Al terminar el día, revisa si lograste no buscar el primer puesto. Ofrece esa pequeña renuncia por alguien que hoy necesita ser escuchado.

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Preguntas frecuentes sobre las lecturas de hoy

¿Qué dice el evangelio de hoy sobre los primeros puestos?

Jesús advierte que quien se coloca en el primer lugar puede ser enviado al último, y quien se sienta atrás puede ser llamado adelante. No prohíbe los puestos, sino la ambición de asegurarlos por cuenta propia. La verdadera exaltación viene de Dios, no de nuestra estrategia.

¿Qué pide la primera lectura de hoy a los filipenses?

Pablo, encadenado, pide alegría y confianza. Les dice que su situación servirá para la salvación, gracias a sus oraciones y al Espíritu. Les asegura que Cristo será glorificado en su cuerpo, sea que viva o muera, y que por el bien de ellos prefiere quedarse y seguir trabajando.

¿Cuál es el salmo responsorial de hoy?

El salmo de hoy aclara que la salvación viene de Dios, no de los hombres. Aunque el justo atraviese pruebas, el Señor lo sostiene y lo libra. Es la respuesta orante a la confianza de Pablo y prepara el evangelio de la humildad.

¿Cómo puedo orar con estas lecturas hoy?

Toma la frase de Pablo «para mí la vida es Cristo» y repítela despacio. Luego examina qué puesto estás disputando en tu casa, tu trabajo o tu comunidad. Pide al Señor la libertad de soltarlo y la humildad de esperar su llamado, no el aplauso de los demás.

¿Qué detalle llama la atención en el evangelio de hoy?

Que Jesús está siendo observado por los fariseos y, aun así, no se defiende ni busca quedar bien. Aprovecha la cena para enseñar sobre la humildad. Eso muestra que la humildad no depende del ambiente, sino de una decisión interior de no pelear por el primer lugar.

El texto bíblico corresponde al Leccionario de la misa del rito romano. Reflexión y comentario: Online Catholic Mass.

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